Adiós pequeña, adiós

Adiós pequeña, adiós adapta una novela de Dennis Lehane, autor también de otras historias llevadas al cine como Mystic River y Shutter Island. La película tardó más de lo previsto en estrenarse puesto que coincidió con el secuestro de Madeleine McCann y, para evitar

Ben Affleck debuta en el largometraje y lo hace con un trabajo espectacular. Tras ver Adiós pequeña, adiós todo el público pensó lo mismo: “¿qué coño hacía este tipo poniendo muecas frente a la cámara cuando se le da tan bien estar tras ella?”. Affleck refleja en la película que es un realizador sublime y que tiene un sentido del tiempo como pocos directores, lo que lleva su cine a convertirse en rotundo, en algo poderoso que te atiza y te deja en el suelo sintiendo el golpe antes de asestarte el siguiente. El guion, obra del propio Affleck y de Aaron Stockard, organiza y distribuye con eficacia y lo deja todo preparado para que, tras las cámaras, Affleck consiga uno de los trabajos más sucios, desquiciantes y paranóicos de los últimos años, consiguiendo que esos tres adjetivos se conviertan en halagos. Lo mejor de Adiós pequeña, adiós no es el qué, sino el cómo y, sobre todo, el cuándo; Affleck hace un ejercicio de contención de información sin ocultarla en ningún momento, simplemente pasando a su lado, dejando que la naturaleza del protagonista sea la que resuelva, como última instancia, la naturaleza del ser humano. El único “pero” que se puede poner es, a mi entender, la excesiva arbitrariedad que ejerce el director al final, buscando un equilibrio entre historia y protagonista que se desnivela por pura lógica.

Casey Affleck protagoniza la película y, aunque su trabajo es muy notable durante todo el metraje, su hermano Ben se asoma con moderada frecuencia en los tics, en los movimientos que pretenden ser inconscientes pero están estudiados al milímetro, perdiendo ahí parte de su calidad como trabajo global. Michelle Monaghan va perdiendo protagonismo, sobremanera a partir de la mitad del metraje, pero su labor, comedida y concienzuda, es una maravilla. Ed Harris, ese genio imperecedero que todo lo hace bien, se erige como una de las estrellas indudables de un reparto en el que brilla con especial luminosidad Amy Ryan, metidísima en su papel. Morgan Freeman, en un personaje que aprovecha sus momentos, saca lo necesario para dar forma a su personaje haciendo buenas sus propias palabras en las que dice que “un actor debe ser egoísta con su personaje”. Titus Welliver cierra el reparto principal y lo hace aportando muchísimo y protagonizando una de las mejores escenas de la película.

Resumiendo: Adiós pequeña, adiós es una muy buena película, con una factura impecable, un reparto brillante y un dilema moral que, pese a estar latente, nunca pretende ir de trascendental pese a que sí lo es. Lo que la deja a las puertas de convertirse en obra maestra es la novatada por parte de Affleck de intentar nivelar la balanza del bien y del mal jugando con la moral de su personaje en un campo y la del público en otro.

7/10

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